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About

Presentación

En 1984 Sherry Ortner insistió, en su artículo “Theory in Anthropology since the Sixties”, sobre la importancia de centrar la atención en la práctica como una aproximación útil para resolver la dualidad entre estructura social y agencia del sujeto. No obstante, el final de los ochenta dedicó mayor atención a la textualidad y la autoridad etnográfica, que a un serio compromiso con la dialéctica de dicha relación o con las políticas de la cultura que la teoría de la práctica insinuaba.

En todo caso, no hay que olvidar que el “momento experimental” que vivió la llamada antropología posmoderna despertó grandes cuestionamientos y abrió la puerta a influencias determinantes. Desafortunadamente también hay que decir que su insistencia en la escritura y la representación etnográfica no siempre estuvo acompañada de un trabajo riguroso; como suele decirse en muchos casos, más bien condujo a confundir el método con la ciencia. Las aproximaciones post-estructuralistas a la sociedad y la cultura hicieron un esfuerzo por resolver el problema enfocándose en la deconstrucción de categorías de análisis y en la constitución discursiva de las realidades, pero también algunas de tales orientaciones fueron criticadas por replegarse en el discurso y por perder contacto con la materialidad.

Por su parte, el contexto de aparición de los estudios culturales forjó un camino distinto para la comprensión de un nuevo concepto de cultura. Mientras algunos enfoques en ciencias sociales seguían insistiendo en un culturalismo acrítico, las articulaciones propiciadas por los estudios culturales repensaron las relaciones a partir de una seria preocupación por las relaciones de poder que se tejen parejo a los procesos de significación. Para dar sólo un ejemplo, las novedosas intersecciones entre raza, género y clase de la escuela de Birmingham contribuyeron tanto a marcar un rotundo distanciamiento de la teoría clásica de la identidad, como a cuestionar los límites disciplinarios que las ciencias sociales habían defendido con tanta vehemencia.

En síntesis, la antropología como veremos a largo de este curso es mucho más que etnografía y trabajo de campo. La preocupación por las estrategias retóricas y la reflexividad no deben descuidar las luchas culturales, ni dar por sentado las nociones sobre las que sustenta nuestro propio conocimiento. Repensar la antropología implica incorporar debates y perspectivas que historicen nuestras prácticas, dimensione los procesos globales, las relaciones de poder y las condiciones de producción en las que trabajan los antropólogos hoy en día.

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